Martes, 26 de mayo de 2026.- La suba de las tarifas de servicios públicos obligó a las familias argentinas a recortar la compra de alimentos esenciales.
Ante los fuertes incrementos en luz, gas, agua y transporte, el presupuesto familiar se reconfiguró de manera drástica, priorizando el pago de las facturas para evitar cortes de suministro.
Esto generó una caída pronunciada en el consumo masivo en supermercados y comercios de cercanía.
El nivel de gasto de los hogares muestra un retroceso marcado frente a la necesidad de cubrir los costos fijos de vivienda.
Las familias abandonaron las compras grandes en las cadenas de supermercados. Ahora prefieren el almacén de barrio para controlar el gasto diario.
Creció significativamente el uso de tarjetas de crédito para la adquisición de comida básica.
Carnes, lácteos y panificados registran retrocesos importantes en las cantidades vendidas debido a la falta de poder adquisitivo.